REFLEXIÓN Y SENTIMIENTOS

PRESENTE: EN LA BÚSQUEDA DEL MÍO

¿Que sabemos del presente?

En algún punto de la línea del tiempo se rompió nuestro presente. En aquellos días, acontecían cosas que dabamos por hecho: bellos amaneceres, una taza de café por la mañana, ir al trabajo y cumplir con nestras tareas cotidianas con lo mejor de nuestros esfuerzos, reír, hacer ejercicio, viajar cuando se pudiera, disfrutar de la vida. Ese era nuestro presente y ya es pasado. Las pestes nos alcanzaron y la inmundicia de los seres humanos tambíen. Los aires hieden a politica y las luchas por la supremacía apestan el presente, el de hoy. El fervor de los comunes por sus inquebrantables dogmas desborda toda posibilidad de un acuerdo social, uno en que todos salgamos ganando y no solo unos cuantos, los de siempre.

SOBREVIVIR

En nuestro presente no vemos el fururo porque el mañana parece incierto, oscuro y plagado de miedos infundados unos, con certeza otros. Las palabras suenan huecas cuando salen de la boca de aquel que piensa distinto, son absoluta verdad cuando emanan del oponente. Surgen en el imaginario las conspiraciones de los perversos para terminar con la humanidad, o al menos con una parte de ella. Los tambores de la guerra amenazan la de por sí precaria estabilidad de nuestras mentes. Se atiza el miedo.

Los de antes rondan por todos los rumbos provocando el rompimiento social. Los de ahora, no aflojan las riendas para aquietar a los caballos desbocados o no atinan en la domesticación de las mulas que no entienden, que son tiempos de empujar, no de jalar. Los días son un vaíven de sentimeintos encontrados en los que la única constante es sobrevivir.

La muerte es noticia de cada momento, de cada día, de todos los meses, del presente. Unos libran una batalla por llevar comida a su mesa, otros por no perder lo ganado, unos pocos ríen con una mueca de desprecio en su rostro por los demás al fin y al cabo, creen tener la espada que los librará de todo mal. Nuestros sueños se han vuelto pesadillas que nos apresuran a despertar de la noche que aún no termina.

EN LA BÚSQUEDA DEL MIO

¿En que momento se rompió nuestro presente?¿Cuando se quebrantó la paz de nuestro pasado? La respuesta no la conozco. Busco reconciliar aquellos sentimientos que me daban los tiempos recién dejados atrás con los que me atromentan por el futuro que no sé si llegará. Sigo buscando como vivir el día de hoy sin pensar en que el mañana quizás no vendrá. Mientras las aguas se aquietan y las tormentas se apasiguan, yo seguiré buscando que mi presente sea a pesar de todo, sea tan parecido como aquella noche en que me dormí y pude soñar.

OCTAVIO PAZ: SU VISIÓN DEL PRESENTE

Octavio Paz
La reflexión sobre el ahora no implica renuncia al futuro ni olvido del pasado: el presente es el sitio de encuentro de los tres tiempos. Tampoco puede confundirse con un fácil hedonismo. El árbol del placer no crece en el pasado o en el futuro sino en el ahora mismo.También la muerte es un fruto del presente. No podemos rechazarla: es parte de la vida. Vivir bien exige morir bien. Tenemos que aprender a mirar de frente a la muerte. Alternativamente luminoso y sombrío, el presente es una esfera donde se unen las dos mitades, la acción y la contemplación. Así como hemos tenido filosofías del pasado y del futuro, de la eternidad y de la nada, mañana tendremos una filosofía del presente. La experiencia poética puede ser una de sus bases. ¿Qué sabemos del presente? Nada o casi nada. Pero los poetas saben algo: el presente es el manantial de las presencias. 

En mi peregrinación en busca de la modernidad me perdí y me encontré muchas veces. Volví a mi origen y descubrí que la modernidad no está afuera sino adentro de nosotros. Es hoy y es la antigüedad más antigua, es mañana y es el comienzo del mundo, tiene mil años y acaba de nacer. Habla en náhuatl, traza ideogramas chinos del siglo IX y aparece en la pantalla de televisión. Presente intacto, recién desenterrado, que se sacude el polvo de siglos, sonríe y, de pronto, se echa a volar y desaparece por la ventana. Simultaneidad de tiempos y de presencias: la modernidad rompe con el pasado inmediato sólo para rescatar al pasado milenario y convertir a una figurilla de fertilidad del neolítico en nuestra contemporánea. Perseguimos a la modernidad en sus incesantes metamorfosis y nunca logramos asirla. Se escapa siempre: cada encuentro es una fuga. La abrazamos y al punto se disipa: sólo era un poco de aire. Es el instante, ese pájaro que está en todas partes y en ninguna. Queremos asirlo vivo pero abre las alas y se desvanece, vuelto un puñado de sílabas. Nos quedamos con las manos vacías. Entonces las puertas de la percepción se entreabren y aparece el otro tiempo, el verdadero, el que buscábamos sin saberlo: el presente, la presencia.

Fracción del discurso al recibir el Premio de Literatura en 1990.

«La memoria no es lo que recordamos, sino lo que nos recuerda. La memoria es un presente que nunca acaba de pasar» – Octavio Paz.

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